miércoles, 1 de febrero de 2017

La evolución de Pezzella: “Germán sólo necesitaba tiempo”


La evolución de Germán Pezzella está siendo una de las grandes noticias del Betis de esta temporada. El argentino se ha convertido en un puntal de la defensa. Recibida la confianza de Gustavo Poyet, primero, y de Víctor Sánchez, después, el ex de River, es el segundo futbolista bético que más minutos ha disputado esta temporada, sólo superado por Antonio Adán. Los verdiblancos desembolsaron 2,5 millones por el 50 por ciento del pase de Pezzella en el verano de 2015, mientra que el 30 lo tiene el club argentino y el 20, su familia. Precisamente, entre los suyos está una de las personas que mejor conoce y más cosas ha compartido con Germán. Se trata de su hermano mayor Bruno, también futbolista y que tiene las claves del crecimiento del defensa heliopolitano.

Desde Agrigento, en Sicilia, Bruno Pezzella atiende a ABC de Sevilla en un momento muy delicado para su club, el Akragas, de la Lega Pro, la Segunda B italiana. Problemas con la propiedad han provocado una desbandada de jugadores y está en riesgo la permanencia. Bruno, mediocentro, quiere terminar la temporada y luchar por la salvación. Es el cuarto país en el que juega tras pasar por clubes de Argentina, Chile y Uruguay. Mientras supera esa situación no se ha perdido ningún partido del Betis. «No me sorprende para nada la evolución de Germán. Es lo que me esperaba. Ya ha pasado el periodo de adaptación que todos necesitamos, y me pasa a mí aquí en Italia. Es un fútbol distinto el europeo al de Argentina, en el orden, la táctica, que se verticaliza muy rápido. En las vacaciones de Navidad estuve en Sevilla y vi un entrenamiento del Betis y trabajan muy bien. Germán está muy contento con el club, con la ciudad, tienen buen grupo. Lo que necesitaba era tiempo. Sé lo que puede dar y es mucho», afirma el hermano mayor, 28 años, del central, 25.

Desde pequeños disputaban la pelota en Bahía Blanca soñando con un futuro que para el bético se ha hecho realidad. «Se veía de chico su potencial pero era difícil de imaginar que iba a llegar tan lejos. Es increíble todo lo que está pasando. Cuando llegó a River ya era un sueño pero a veces uno se para, lo ve y piensa, ¡qué locura!», afirma con pasión fraternal antes de analizar la clave: «Le han dado más confianza y lo ha aprovechado. Pero no sólo le pasa a él, sino a todo el equipo. Contra el Barcelona, por ejemplo, les salió todo perfecto. El equipo sabía lo que hacía. Germán siempre ha tenido mucha confianza en sí mismo. No importa que no juegue 20 partidos que luego va a rendir igual. Ahora ha tenido la confianza de dos entrenadores y eso se nota. Él siempre ha sido un líder y se ve en el campo. Yo creo que no tiene techo. Aún va a dar más pero no se conforma, se analiza constantemente, ve sus partidos por televisión buscando los defectos y es muy serio en su trabajo».

Al vivir en Italia, el contacto directo entre los hermanos es más frecuente, más allá del Whatsapp. «Nos vemos todo lo que podemos. ¿Si le doy consejos? Me escucha todavía pero él siempre ha sido muy maduro. Irse a los quince años a River le ayudó. Es una persona tranquila. Si no, sería imposible que lograra lo que alcanzó. A veces disfrutamos nosotros más que él. El otro día ante el Barcelona tendría que verme en mi apartamento en Italia gritando como un loco en los minutos finales. Soy el único que habla español en este edificio y estarían pensando que había perdido la cabeza al mediodía de un domingo. El Betis mereció ganar».

Y, por último, espera el mejor futuro para su hermano, consolidado ya en el Betis: «Recibió críticas, lo sé, pero él está centrado en su trabajo, no le altera eso. Viene habituado de River, donde si un día juegas bien eres el mejor central de América y si lo haces regular no vales para nada. Él tiene equilibrio. Sabe convivir con las críticas, aunque sean injustas. Yo creo que seguirá creciendo y puede llegar a la selección. En las inferiores siempre estuvo de capitán desde los quince años. Con paciencia y si sigue así, llegará. En el Betis le veo muy feliz y me habla enloquecido de lo que vive allí, en un club profesional, con el campo siempre lleno y en una ciudad preciosa».

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